Los casos que se han analizado de ahorro de los energéticos —gas, leña y electricidad— en el hogar no sólo contribuyen a aligerar los costos de manutención de una casa, sino que también disminuyen la contaminación del ambiente.
Se han analizado dos clases de medidas para ahorrar dinero y disminuir la contaminación: aumentando la eficiencia de los dispositivos técnicos y sustituyendo los energéticos consumidos en casa. De todos modos, los problemas económicos y de contaminación ambiental son más amplios; participan en ellos otros sectores de la sociedad, como el transporte, la industria, la agricultura y la misma generación de electricidad, entre otros.
Se podría pensar que, con la introducción de focos ahorradores o bombas de calor, la contaminación se reduciría al mínimo, pero no es así, pues tanto los focos ahorradores como las bombas de calor funcionan con electricidad de la red y, en México, más de 65% de ella se genera en plantas termoeléctricas que queman combustibles fósiles (petróleo, gas y carbón). Mundialmente, se calcula que la electricidad y la calefacción de interiores produce 24.6 % de los gases de efecto invernadero (GEI).
En los dos casos mencionados la contaminación casi se podría eliminar si, además de introducir dispositivos más eficientes para iluminar y calentar, éstos operaran con electricidad no generada en plantas termoeléctricas, sino que utilizaran los energéticos provenientes del Sol.
Los energéticos solares son de dos tipos: indirectos y directos. Los primeros son las caídas de agua (mediante presas hidroeléctricas), el viento (con los aerogeneradores, como en La Ventosa en el istmo de Tehuantepec), el bagazo de caña y otros residuos agrícolas (a través de su combustión en termoeléctricas). En el caso del bagazo de caña, la contaminación neta de GEI se reduce apreciablemente porque los gases de la combustión son recapturados de la atmósfera, en el siguiente cultivo de la planta.
La conversión directa de energía solar en electricidad se lleva a cabo mediante el efecto fotovoltaico, o bien, concentrándola mediante espejos en una caldera; el vapor resultante mueve la turbina de un generador.
Un problema grave es que los combustibles fósiles no sólo se utilizan en la generación de electricidad, sino que también se queman en los motores de combustión interna del transporte, industria, agricultura, etc. Tan sólo el transporte es responsable de 13.5% de las emisiones de GEI en el mundo.
Lo interesante —y por eso constituyen una opción real— es que los energéticos solares pueden utilizarse en todos estos sectores y así emitir menos contaminantes a la atmósfera.
Por esta razón es inevitable la transición de los energéticos agotables (petróleo, gas y carbón) a los energéticos inagotables (solares y geotérmicos), aspecto central del llamado desarrollo sustentable.