Las creaturas que habitan el mundo de la computación son los datos. Éstos se manipulan para resolver problemas mediante algoritmos. Algunos problemas se pueden resolver eficientemente y otros se cree que no, aunque no se sabe a ciencia cierta. La gran mayoría no se pueden resolver en un tiempo razonable o simplemente son irresolubles.
Mantén dos verdades en tu bolsa y sácalas de acuerdo con la necesidad del momento. Por mí el mundo fue creado. Soy polvo y cenizas. SIMCHA BUNAM, SIGLO XVIII.
¡Oh Dios! Podría estar encerrado en una cáscara de nuez y tenerme por rey del espacio infinito.
HAMLET, II, 2, CA. 1600.
Hasta antes de la Edad Media, el hombre estaba cómodamente sentado en un trono en el centro del universo, desde el cual creía reinar sobre todas las creaturas, creía haberlo hecho desde el inicio de los tiempos, lo que se suponía habría sucedido unos 5 000 años atrás. Fue a partir del Medioevo, como narra Stephen Jay Gould en Time's Arrow Time's Cycle, cuando el hombre inició un doloroso proceso, en el cual, golpe tras golpe, se derrumbarían sus ilusiones de ocupar un lugar trascendente en el universo. Este gran paleontólogo cita a Sigmund Freud, y señala que las principales disciplinas científicas han contribuido a la reconstrucción del pensamiento humano:
La humanidad ha tenido que soportar dos fuertes golpes de la ciencia a su inocente autoestima. El primero sucedió cuando reparó que nuestra Tierra no es el centro del universo, sino sólo un granito de polvo en un universo de magnitud inimaginable. El segundo fue despertar del sueño de sentirse privilegiado, creado de forma especial, y percatarse de que también pertenece al reino animal.
Freud asevera, en una de las afirmaciones menos modestas que se han pronunciado, que su propio trabajo constituye un tercer golpe que posiblemente derribará el último pedestal de la confianza del ser humano en sí mismo: el consuelo de que, a pesar de haber evolucionado del mono, por lo menos posee una mente racional.
El desplome de la confianza que el hombre tenía sobre su supremacía fue provocado por el avance de ciencias como la física, la biología y la psicología, nos dice Gould; habría que agregar a la lista la contribución de la geología y el descubrimiento del tiempo geológico denominado "tiempo profundo", que privó al hombre de la confortable situación de pertenecer a una Tierra joven, dominada por él. Quedó desamparado en la inmensidad del tiempo, donde la existencia de la humanidad se condensa en una fracción de segundo del último instante. Como bien lo ilustró Mark Twain:
El hombre ha estado aquí unos 32 000 años. Que se hayan invertido cien millones de años en preparar al mundo para él, es prueba de que el mundo fue hecho para eso. Supongo, no estoy seguro. Si la torre Eiffel representara la edad del mundo, la capa de pintura de la esfera en su punta representaría la parte del tiempo en la que el hombre ha existido; cualquiera percibiría que la torre fue construida para esa capa. Supongo, no estoy seguro.
Una metáfora interesante acerca del tiempo profundo aparece en el libro Basin and Range de John McPhee: la historia de la Tierra equivale a la distancia de la nariz del rey a la punta de su brazo extendido, como la antigua medida de la yarda inglesa. Con frotar una vez su dedo medio con una lima de uñas, borra toda la historia de la humanidad.
Valdría la pena recordar que la edad de la Tierra se estima hoy en día en unos 4 570 millones de años, aproximadamente la tercera parte de la edad del universo, estimada en 13 700 millones de años.
Golpe 1 (astronomía)
La Tierra no es el centro del universo. A pesar de que, siglos antes, sabios hindúes, griegos y musulmanes ya lo habían deducido, fue Copérnico quien sentó uno más de los pilares de la ciencia: el Sol es el centro del Sistema Solar, no la Tierra.
Golpe 2 (biología)
La teoría de la evolución formulada por Darwin dice que todas las especies evolucionaron de unos cuantos ancestros comunes, mediante un proceso de selección natural.
Golpe 3 (psicología)
El psicoanálisis de Freud habla del subconsciente, los procesos mentales que no se llevan a cabo conscientemente, que conducen a dudar de algunos de los razonamientos de las personas.
En 1830, uno de los padres de la geología, Charles Lyell, querido amigo de Darwin, explicó acertadamente la liga metafórica entre el tiempo profundo y la amplitud del espacio en el cosmos de Newton:
Las visiones sobre la inmensidad del tiempo pasado, desenmascaradas por la filosofía newtoniana respecto al espacio, fueron demasiado vastas como para despertar ideas de lo sublime sin que éstas se mezclaran con un doloroso sentimiento de nuestra incapacidad para concebir un plan de tan infinito alcance. Mundos que alcanzan a verse más allá de otros y que se encuentran separados por distancias inmedibles y, aún más allá, otros innumerables sistemas que apenas se alcanzan a vislumbrar en los confines del universo visible.
Si se observa el macrocosmos, la Luna, el Sol, la Tierra y todo el mundo visible, el hombre no es más que un punto insignificante en la enorme cavidad del universo. Y cuando se dirige la mirada hacia abajo, al microcosmos, se encuentra otro universo en la infinitud de lo pequeño. En el espesor de un cabello humano cabe un millón de átomos de carbono. Una sola gota de agua puede contener 2 000 trillones de átomos de oxígeno (un 2 seguido de 21 ceros). Más aún, si comparamos un átomo con una catedral, el núcleo no sería más grande que una mosca. Entre estos dos infinitos, el hombre, que antes creía dominar el universo, percibe su insignificancia.
En 1900, la autoestima de la humanidad recibe otro golpe con las investigaciones de Max Planck, que conducen posteriormente a la formulación de la mecánica cuántica en 1926, por un grupo de científicos, entre los que se encuentran Werner Heisenberg y Erwin Schrödinger.
Golpe 4 (geología)
El padre de la geología moderna, Hutton, sintetizó la noción de tiempo geológico con su famosa frase "no encontramos vestigio de un inicio, ni prospecto de un fin".
Golpe 5 (física)
Newton es considerado por muchos el mayor científico de todos los tiempos. Entre sus numerosas contribuciones, la mecánica clásica muestra que los cuerpos celestes y los de la Tierra cumplen las mismas leyes, y abre las puertas para comprender la inmensidad del universo.
Golpe 6 (física cuántica)
La infinitud de lo pequeño y la imposibilidad de predecir el futuro.
La teoría cuántica reveló una limitación fundamental en la capacidad del hombre para predecir el futuro: el universo es probabilístico y no determinístico, como se pensaba. Es decir, antes del surgimiento de la mecánica cuántica se creía que cada acción ocasionaba una reacción predecible que era posible determinar en un principio si se conocían todos los detalles de una situación en un momento dado. La mecánica clásica afirma que si se conoce el valor de todas las variables que influyen, por ejemplo, en el movimiento de un automóvil, tales como velocidad, dirección, peso, volumen, estado de los neumáticos y temperatura ambiente, entre otras, es posible predecir con precisión dónde estará en el futuro y en qué condiciones. El universo no es más que una enorme máquina con un comportamiento complejo, sin duda, pero predecible. La mecánica cuántica, en cambio, postula que los fenómenos observables poseen un comportamiento influido permanentemente por el azar, y que el hecho mismo de pretender medir las variables que influyen sobre ellos los altera irremediablemente. "Dios no juega a los dados con el universo", afirmaría Albert Einstein, al pretender refutar la teoría que su propio trabajo contribuyó a fundar.
En la primera mitad del siglo XX, el ego homocéntrico recibe una nueva lección. Ahora son las matemáticas, en especial la lógica, las que hacen su aparición en el trabajo de Kurt Gödel. Su legado ha tenido un enorme impacto en el pensamiento científico y filosófico. En 1931, a la edad de 25 años, demostró sus "teoremas de incompletitud", que señalan que ni siquiera en el mundo de las matemáticas es posible que el hombre lo sepa todo. Existen verdades que no se pueden demostrar, y cualquier sistema formal, lo suficientemente poderoso como para hablar de números y operaciones, se verá necesariamente limitado en algún punto.
Golpe 7 (matemáticas)
No existe ningún sistema formal suficientemente poderoso, que sea a la vez completo y consistente.
A los golpes al ego humano asestados por la física, la biología, la psicología, la geología y las matemáticas se añaden los de la computación. En 1936, mientras el hombre empieza a soñar con robots y supercomputadoras, otro jovencito de 24 años, Alan Turing, publica el artículo "On Computable Numbers, with an Application to the Entscheidungs Problem", que cuestiona las capacidades omnipotentes del ser humano para resolver problemas. Con este trabajo, y otros de Alonzo Church y Stephen Kleene, se descubre que ni siquiera con la ayuda de estas sorprendentes máquinas, en apariencia invencibles, el hombre volverá a sentir que reina sobre el universo. A pesar de que existen muchos problemas que se pueden resolver con la ayuda de las computadoras, el universo de problemas sin solución es infinitamente más grande, no sólo para las computadoras del presente sino aún para las que se inventen en el futuro.
En 1965, también en el campo de la computación, un estudio de Juris Hartmanis y Richard Stearns se concentró en determinar el tiempo requerido para resolver un problema, independientemente de si éste es computable o no. Es entonces cuando descubrimos que del pequeño mundo de los problemas computables, la gran mayoría está fuera de nuestro alcance, ya que tomaría en resolverse más tiempo que la edad del universo, inclusive con las más veloces computadoras que el ser humano posee y con las mejores que pueda llegar a inventar.
Hoy en día la humanidad se encuentra muy lejos de la imagen antropocéntrica del mundo que prevaleció hasta el Medioevo, donde el hombre se situaba a sí mismo en el núcleo del universo, con el suelo firme de la Tierra bajo sus pies y las esferas celestes contemplándolo desde su inmensidad, habitadas por Dios y sus ángeles. Pascal, aterrorizado, decía: "El eterno silencio de estos espacios infinitos me llena de temor." Pero ésta es justamente la grandeza del hombre: ser capaz de observar estos abismos, de estudiarlos, de temerles y de maravillarse con ellos.
Golpe 8 (computación)
Existen límites a lo que podemos computar, y la mayoría de los problemas computables, debido a su enorme dificultad, jamás los podremos resolver.